Escrito. No Escrito…
Canónico. No Canónico…
La vieja disputa sobre la legitimidad de la inspiración de Las Sagradas Escrituras quedó ya muy lejos de las preocupaciones eclesial y secular de hoy, y hasta desdibujada. Son tantas las evidencias internas y externas a favor de la Biblia, que no hace falta siquiera imaginar un mínimo de error o confusión. Entretanto, emerge y se establece en el mundo, y muy especialmente en la iglesia, una preocupación por defender lo metódico o revelacional, lo escrito, y lo no escrito, lo canónico y lo no canónico. Entonces nos preguntamos sin lugar a especulaciones sobre la veracidad de La Palabra de Dios escrita, canonizada, metodizada, qué y cuánto de revelación hoy, mensajes e interpretaciones no canónicos pueden ser considerados inspirados y fidedignos para la fe cristiana y la conducta…
Propongo como base para este análisis los siguientes textos bíblicos:
“Toda la Escritura es inspirada por Dios…” 2ª Tm.3:15-17
“Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida…” Jn.6:63
“La letra mata, más el espíritu vivifica” 2ª Cor.3:6
“Tenemos también la palabra profética más segura… 2ª Pd.1:19-21
“Si alguno añadiere…y si alguno quitare de las palabras del libro de estas profecías…” Ap.22:18,19
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” Jn. 5:39,40
1. Hay un Escrito inspirado por Dios;
2. Hay un Escrito que mata, cuyo espíritu vivifica;
3. Hay un Escrito más seguro que todo lo escrito y lo no escrito;
4. Hay un Escrito terminado pero no sellado, hasta su completo cumplimiento;
5. Hay un Escrito que testifica de una Persona viva que da vida eterna.
Lo escrito nos complica la vida, pero también la ilumina. Lo escrito nos obliga a creer y aceptar la inspiración de Dios en ello. Lo escrito es letra muerta sin el espíritu que está detrás de él. Lo escrito es seguro, inalterable y no se puede ni quitar ni añadir a él sin terribles consecuencias. Pero lo escrito es sólo un testimonio acerca de una persona, la fuente y cause de la vida eterna.
Como inspiración, nos dice al menos dos cosas: a) que Dios mismo se sopló en tales palabras, y que; b) Dios llega al hombre, le utiliza, se comunica con él y se revela integralmente.
Como letra, no puede ser leído e interpretado de cualquier manera, sino de acuerdo a las reglas morfológicas, históricas y sintácticas, y además, teniéndose en cuenta el espíritu en ella, el fondo histórico, el valor revelacional de tales palabras.
Como Profecía, es la más segura, y siendo la más segura, implica que hay otras profecías igualmente importantes, no obstante, ninguna tan segura como Las Escrituras. También implica que la Biblia alumbra “hasta que la luz plena de Dios sea encendida en nuestros corazones” y así sean disipadas todas las tinieblas.
Quitar palabras de ella, o añadirlas, alteraría el cumplimiento de ellas. El esfuerzo que hacen los hombres en la difícil tarea de traducir y colocar la Palabra de Dios al alcance del pueblo en cada cultura, lengua y nación del mundo, no presupone una distorsión de ella premeditadamente, a no ser que sea esto evidente.
Las evidencias implícitas en el capítulo de la Biblia que cierra el Canon atestiguando contra el agregar o quitar, el 22 de Apocalipsis, son:
1º. Fidelidad de La Palabra;
2º. Verdad y veracidad de la Palabra;
3º. Profecía para ser guardada, observada;
4º. Adoración sólo a Dios;
5º. Jesús viene pronto;
6º. Bienaventuranza de lavar las ropas propias;
7º. La gracia de nuestro Señor Jesucristo es…
Como lo estamos viendo, la revelación no sólo que no terminaría sino que además, sin revelación no habría interpretación fidedigna de Las Escrituras. No obstante, toda nueva profecía, nueva revelación y todo testimonio acerca de Cristo el dador de la vida eterna, debe ser compatible con la Biblia, fiel y verdadera, concomitante absolutamente con los mandamientos de la Biblia para ser observado; debe también llevarnos a la adoración verdadera, “en espíritu y verdad”, sólo a Dios. También debe establecernos en la gloriosa expectación de la pronta venida de Cristo, y estimularnos constantemente a lavar nuestras ropas para permanecer limpios para el encuentro con el Señor. Finalmente, también debe establecernos no en la letra, ni en la Ley, tampoco en mandamientos e interpretaciones privadas de los hombres, sino en la gracia de nuestro Señor Jesucristo.
Como Profesor de Hermenéutica, he creado el método de interpretación bíblica al que denomino Método A-Lanthano: en él se compatibilizan y complementan el Literal, el Exegético y el “Revelacional”. En él están implícitos la letra, el espíritu de la letra, y El Espíritu o Mente de Cristo. La letra hace del libro una literatura más, con igual rigor interpretativo que cualquier otro texto de comunicación humana. La exégesis indica que no se debe interpretar apenas por lo literal, sino además, teniéndose en cuenta todos los aspectos incluidos en el fondo histórico de lo escrito. Y la revelación constante del Espíritu de Dios, descubre una realidad incontestable escrita en 1ª Cor. 2:6-16, resumida en: “El Espíritu acomoda lo espiritual a lo espiritual, por medio de los que han alcanzado madurez”.
El Método Integractivo hace que la Biblia se interprete por ella misma, que se tenga en cuenta el fondo histórico, y que lo fundado alumbre lo fundante y lo fundante vuelva a lo fundado permanentemente. Por ejemplo: La Biblia nos describe la muerte de Cristo. Este es un “Hecho Fundado”. Dos mil años después una persona experimenta la muerte de Cristo, y ahí, ese hecho se vuelve a fundar y adquiere el real significado intrínseco por la experiencia del hombre en cualquier tiempo que sea. El Hecho Fundado es constitucional, incontestable, literal y concreto, pero no es real por más y mejor explicación hermenéutica que se lo pueda dar, mientras uno no lo experimente y entienda en el espíritu.
En el mismo capítulo de Corintios mencionado, en los versículos 1 al 10 se especifican dos aspectos de la Palabra de Dios o sabiduría divina (2ª Tm.3:15-17):
1. Demostración del Espíritu y de poder, como testimonio de Dios, y para que la fe de las personas no esté fundada en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios.
2. Sabiduría de Dios revelada a los maduros. Tal sabiduría se ha de entender y discernir espiritualmente. Ni la hermenéutica, ni la revelación pueden ser en la mente humana sino en el espíritu, donde habita el Espíritu de Dios. Sólo quien tiene su espíritu activado por la regeneración, el crecimiento en vida de Dios y la madurez, puede entender y discernir lo escrito y lo no escrito, lo literal y lo revelado actualmente, lo canónico y lo no canónico, juzgando todas las cosas, en el marco de lo que significa e implica el tener la mente de Cristo.
“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar…” Ap.22:8. Que todo entendimiento de las Escrituras, y toda revelación generen adoración a Jesús Autor y Dador de la Vida Eterna. De otra forma, los tales ¡Sean Anatema!
Tito Berry
Apóstol

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